martes, abril 11, 2006

Otro aporte en la www

La Medicina (hechicería) entre los Selknam de la Tierra del Fuego

Alfredo Prieto

Arqueólogo del Instituto de la Patagonia

(Lamentablemente no me ha quedado registro del link)

A fines del siglo XIX comenzaron a Llegar a la isla grande de Tierra del Fuego numerosos individuos que, atraídos por el oro y más tarde por la ganadería, fueron conquistando para si las grandes extensiones de pampa y bosques que antaño ocuparon los indios selknam. Era el triunfo de una tecnología guerrera más sofisticada. La isla fue cedida por los gobiernos chileno y argentino a unos pocos terratenientes; los selknam (onas), primitivos y milenarios habitantes de la isla se opusieron a esta intrusión, pero sucumbieron en su lucha.¿Quiénes eran los selknam? Un pueblo de cazadores nómades terrestres que vivían en grupos de familia de unos treinta o más individuos en los limites de un territorio determinado. Sus antecesores llegaron hace por Io menos 10.000 años... cuando la isla estaba aún unida al continente.

LA FIGURA DEL XO'ON

Cada haruwenh poseía un shamán denominado xo'on, temido y respetado por la comunidad, era considerado casi como un ser sobrenatural por su constitución distinta a la del resto de los hombres. Estaba hecho de "edredón" o plumones suaves (el waiyuwenh) que alejado del cuerpo de su poseedor es pequeño, pero dentro de aquel crece y se propaga adoptando exactamente su contorno.El waiyuwenh le era transmitido al shamán en un sueño. Aquél era como un segundo "yo" que realizaba todo aquello que el shamán había planeado y era invitado a presentarse por intermedio del canto. Este canto era un poderoso auxiliar del shamán, él era quien conducía al rapto necesario de la conciencia para que entrara en comunicación con "las fuerzas". Este canto era uno y característico, "es costumbre entre ellos designar con el nombre del autor tal o cual canto, al que llaman el canto de fulano". (Segers, 1891:76). Pero, más que identificar al autor, el canto cumplía la función de introducir un estado excepcional por intermedio de modificaciones fisiológicas. Ellas producían una especie de "mareo", que podía aislar al shamán de los distractores y Ilevarlo así a la necesaria introspección.

La principal ocupación del xo'on es la cura, ésta supone que el cuerpo del paciente ha sido violentado por un elemento extraño: el cwake (la enfermedad). Este cuerpo extraño era concebido generalmente como la intrusión provocada por un xo'on rival. Por ello la cura comenzaba con la pintura facial adecuada, pintura de guerra. El shamán estaba en guerra con la enfermedad. Se trataba de dos líneas aplicadas con el dedo y que iban desde las aletas de la nariz al nacimiento de las orejas; se aplicaban también tres puntos: dos en los pómulos, uno en el nacimiento de la nariz. Las demás líneas se aplicaban verticalmente en las mejillas. Después de esta operación, el shamán se acercaba al paciente que permanecía tendido a la entrada de la choza. Comenzaba una especie de danza, durante la cual el shamán escupía continuamente; y daba pesados golpes con los pies, acompañados de movimientos cadenciosos de brazos, todo esto alrededor del enfermo. Se creaba así un espacio ritual, el sitio de la lucha. Finalmente el xo'on se acercaba a su paciente lo exploraba detenidamente con la vista como si tuviera rayos X en los ojos, y comenzaba a masajear conduciendo el cwake a un lugar determinado del cuerpo desde donde era extraído por succión. Preferentemente se extraía un ratón pequeño, una punta de flecha ensangrentada o un plumón. Eran las manifestaciones visibles del cwake. Con un grito gutural se daba por terminada la sesión curativa.

EL PODER CONJURADO

El xo'on era un sujeto no del todo transparente, a veces representaba un verdadero peligro: "en una reunión resolvieron (Un grupo de selk'nam) que era un hechicero loco y un peligro para la comunidad. Un día salió a cazar con otros dos (...) y después de cierto tiempo aquellos volvieron sin él. (Bridges, 1952:514). El shamán pagaba incluso con su vida el deseo de prestigio. El hechicero "loco" al que se hacía referencia era Minkinyohl y una de sus locuras fue la de haberse considerado jefe de su pueblo durante su estadía en la misión salesiana de Río Grande. "En la Tierra del Fuego no existe jefatura de ninguna especie o categoría, fuera de Ia paternal que ejerce su poder, en la pequeña agrupación que constituye la familia; no se conoce, en consecuencia, el cacique; y, no existiendo Ia autoridad, no existe tampoco el subordinado". (Cañas Pinochet, 1911:347). Los selknam no ignoraban los abusos del poder y la jefatura, tuvieran éstos signo positivo o negativo les resultaban reprobables; así se desprende de su mitología; en ella la mayoría de las acciones condenables provenían de shamanes femeninos. Las dos crueles mujeres que gobernaron en el pasado lo hicieron amparadas en su poder de xo'on. La luna (Kree) había engañado a los hombres haciéndoles creer que su poder de hechicería tenía un carácter divino y por lo tanto inmutable. Taita, por su parte, también amparada en su poder de xo'on les impidió salir de caza (a los selknam) condenándolos a la hambruna.

LA MAGIA VIGILADA

El shamán selknam se ocupaba de introducir el dolor de su paciente en un sistema de pensamiento afín al enfermo. El dolor orgánico tenido por irracional debía por ello ser llevado a un universo con sentido.

"La cura consistía en volver pensable una situación dada al comienzo en términos afectivos. Y hacer aceptables para el espíritu los dolores que el cuerpo se rehusa a tolerar. Que la mitología del shamán no corresponde a una realidad objetiva carece de importancia: Ia enferma cree en esa realidad, y es miembro de una sociedad que también cree en ella. Los espíritus protectores y Ios espíritus malignos, Ios monstruos sobrenaturales y los animales mágicos forman parte de un sistema coherente que funda Ia concepción indígena del universo. La enferma los acepta o, mejor, ella jamás Ios ha puesto en duda. Lo que no acepa son dolores incoherentes y arbitrarios que, ellos si, constituyen un elemento extraño a su sistema, pero que gracias al mito el shamán ya a reubicar en un conjunto donde todo tiene sustentación". (Levi-Strauss, 1973).

La muerte introducida en la época howinh (los tiempos miticos) por Kwanyip condujo al hombre a la disolución absoluta, al olvido. Kwanyip (un héroe mitológico) que era producto de un incesto creó la muerte para desterrar el recuerdo de su origen maldito. La humanidad propiamente tal era por ello producto indirecto de lo prohibido. Desde entonces frente a la permanencia de los howenh (los ancestros) que fueron dando sentido a la geografía de la isla con su muerte, se ubicaba la muerte humana como disolución y olvido.

La enfermedad era un auxiliar de la comunidad. Concebida como una guerra no declarada de alguna parcialidad, se transformaba fácilmente (si la muerte acaecia) en una guerra declarada. "La muerte repentina producida por enfermedad, se atribuía siempre a hechicería. Se aseguraba en estos casos que el hechicero del bando contrario había introducido en el cuerpo de la víctima un maleficio que lo había minado lentamente hasta destruirlo (...) Esta era una conclusión muy conveniente para el curandero, no solamente contentaba: a sus clientes, sino que se libraba de un peligroso competidor o preparaba el terreno para ello. Los parientes por su parte aceptaban gustosos esa explicación que les brindaba una excusa para una expedición punitiva, siempre agradable, y, además una oportunidad de conseguir algunas mujeres jóvenes y atractivas entre los familiares de las víctimas (Bridges, 1952:301).

Cada xo'on, entonces, tenia un poder limitado, era un ser fronterizo con la muerte, siempre indicado como sujeto de desgracias lejanas. ¡Siempre la primera víctima de los ataques!

Principales fuentes de consulta

Bridges, Lucas 1952 El último confín de la Tierra. Emece editores, Bs. As.

Gusinde, Martín|1982 Los Indios de la Tierra del Fuego.Los selknam. 2 vols. CAEA: Bs.As.

lunes, febrero 20, 2006

¿Qué es archivoselknam? II

Nos reinventamos. Nada, o casi nada, de lo que dice arriba vale, desde ahora, para esta página.

Partiendo el núcleo -sin explosión atómica, afortunadamente-, todo aquello de bloqueos y aspiraciones literarias, puteadas, y búsquedas metafísicas de musas, etc, se mudó de página (ahora puedes perdértelas en www.sangreyletra.blogspot.com).

Los selknam se reapropian de su espacio, plantan bandera y siguen atrayendo hacia sí todo lo selknamiano que ande por ahí, escrito, loggeado, flotando en el eter... y de aquí, esperamos, un día, tras inspirada y artística síntesis, saltará a Karukinka y estallará en literatura cum laude.

Ya se aclarará todo lo más oscuramente posible.

domingo, enero 29, 2006

Genocidio II - Algo de lo perdido

La desaparición de un pueblo, de una etnia, es una tragedia imposible de calificar. Podemos decir que nos empobrece a todos, nos disminuye, no sólo culturalmente, sino como humanos... una parte de nuestra alma se nos ha extraviado para siempre.

Con ella se va una mirada única, una lengua y su particular forma de "construir" o relatar el mundo, una música, una forma de relación entre hombre y mujer, entre padres e hijos, unas labores, una técnicas, unos dioses, unas normas... unas identidades irremplazables.

Los Selknam fueron orgullosos pobladores de su tierra por más de nueve mil años. No necesitaron "evolucionar", no necesitaron construir un estado ni someter a sus vecinos, no necesitaron depredar la naturaleza ni explotar a sus semejantes. A la "civilización" le llevó poco menos que un siglo borrarlos de la faz de la tierra.














( Fotos de M.Gusinde, Furlong, De Agostini)

Tomadas de: http://www.etnohistoria.com.ar/htm/imagenes_selknam.htm

Genocidio

Evidentemente uno de los temas que recorre estas páginas es el crimen deleznable bautizado por primera vez en 1946 como "genocidio", aunque nuestro mundo ya llevaba muchos genocidios acuestas para entonces.

Desde luego, trasciende lo que se pueda tocar desde un relato de ficción y, claro está, lo que pueda aportar el autor al respecto. La enormidad de todo lo involucrado en el concepto de genocidio, que no puede devenir en tópico, a pesar de la forma en que el manejo de la información a través de las instituciones "oficiales" y -especialmente- los medios de comunicación lleva todo "issue", "conflicto" o "cuestión" a un terreno ajeno al compromiso humanista, social y político, creo que es una de las dificultades que se me han planteado a la hora de bajar todo eso que debe ir asentándose en la conciencia, en la mente y el corazón, de una manera que signifique (menuda pretensión!) echar aunque más no sea la luz de una vela sobre la cuestión. Cómo definirlo, tiene que aportar algo que no existía antes, a nuestra conciencia, y eso, amedrenta.

Para irnos acercando al tema, puede visitarse http://www.preventgenocide.org/es/genocidio/

Seguimos...

jueves, enero 12, 2006

Cosmología y Chamanismo - Selknam

Tomamos del siguiente artículo de Beatriz Carbonell, sólo la parte referida a los Selknam. Para consultar el artículo completo (incluye culturas Mapuche y Yagan o Yamana, ver link al pie.

Cosmología y chamanismo en Patagonia
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Beatriz Carbonell - Universidad de Fasta, Bariloche, Patagonia Argentina
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La tendencia a construir cosmologías es mucho más antigua y primitiva que el impulso de efectuar observaciones sistemáticas del cielo.

Thomas Kuhn decía: «El hombre no deja pasar nunca demasiado tiempo sin inventar una cosmología, puesto que ésta siempre le impregna de un determinado punto de vista sobre el mundo y de un significado a cada uno de sus actos, sean físico o espirituales» (Kuhn 1962).
La religión primitiva abarca temas como los de la magia, el totemismo, el tabú e incluso la brujería, todo lo que se engloba en mentalidad primitiva, pero no elude de ninguna manera lo «mágico religioso».

El hombre primitivo es esencialmente racional, aunque no intente explicar racionalmente los fenómenos desconcertantes. Los hombres siempre han tenido una intuición de lo divino, la idea de lo infinito, que deriva de sus experiencias sensoriales. Todo conocimiento humano llega a través de los sentidos, en ellos basa todo su raciocinio.

La religión comenzó cuando los hombres deificaron los grandes objetos naturales; fue cuando estos les transmitieron la sensación de lo infinito, para lo cual ademas sirvieron de símbolos.
Uno de los supuestos básicos de la cosmología es que el Universo está organizado. Esa búsqueda del orden transcurre también en el plano secular. «No existe -dice Durkheim- religión alguna que no sea al mismo tiempo una cosmología, es decir una especulación sobre las cosas divinas».
Pero no todas las culturas tienen las mismas nociones que nosotros sobre tiempo y espacio, nociones que se suponen son intuiciones universales.

Nociones de tiempo y espacio en la cultura selknam (onas)

En la época de los hoowin (tiempo mítico) las mujeres gobernaron sin piedad a los hombres. No sólo los obligaban a cazar y a proveer lo necesario para la vida, sino que además debían ocuparse de los niños y desempeñar tareas domésticas.

Vivían temerosos y sometidos, tenían armas que usaban para cazar pero no podían usarlas contra las brujerías y enfermedades. Las mujeres se reunían para discutir y los hombres no podían sentarse con ellas a deliberar. Las mujeres tomaban decisiones e impartían ordenes. Los hombres dependían totalmente de ellas.

Este matriarcado terminó cuando todas las mujeres yacieron en charcos de sangre sobre el suelo del Hain, fue cuando los hombres se rebelaron imponiendo el patriarcado.
El patriarcado como orden social se opone al matriarcado, pero este sigue siendo un matriarcado mítico, su poder funciona detrás del dominio patriarcal, y es sentido como un peligro subyacente para el hombre, quienes temen que vuelva a restablecerse.

Por otra parte las mujeres, astutas, aceptan el dominio de los hombres porque una sociedad sin hombres es inconcebible.

Los selknam establecen la periodicidad del día como la persecución a Luna, mujer diabólica que huyó a los cielos y se transforma de luna creciente a luna menguante para engañar y devorar a los hombres.

La explicación sociológica mediante este mito explica que Luna mujer engañosa y diabólica fue vencida por los hombres (Sol) y obligada a huir. Pero como peligro sigue latente el matriarcado y de allí el lamento de los chamanes al decir: «Sol debió matar a esa mujer... siempre es una amenaza para todos».

El sentido del espacio se encuentra en la choza ritual, Hain, espacio ritual que esta sostenido por siete postes que representan los siete joones (chamanes) principales de la cultura desde tiempos ancestrales.

Los cuatro puntos cardinales sostienen los lugares sagrados, en el medio del hain un abismo profundo adonde caerán aquellos que no respeten las normas sagradas establecidas, que se socializan e interiorizan en cada sujeto de la cultura.

La noción de espacio comunitario se establece en los harowen (80 en total) que son los territorios determinados por linaje matriarcal y que corresponden a los grupos con territorialidad espacial terrestre, que limita y determina el mismo dominio en los cielos.

El tiempo existe en el día, prosecución del día y la noche, persecución del Sol a Luna.
El concepto del mes no existe en la lingüística, pero si de los ciclos lunares (28 días), naturalmente establecidos por los cambios lunares.
El término año esta marcado por dos estaciones: invierno y verano.
Cuando se dice pasado: «cuando vivia mi padre», «cuando vivian los antepasados».
Nocion de cantidad: «más que...» «menos de...» expresión acompañada de mostrar los dedos de la mano.

Chamanismo selknam

Los chamanes eran considerados los más importantes en la escala de jerarquía social. Casi nunca eran mujeres. En Hauwepen, cerca del Lago Cahme, apareció Kuanip, héroe libertador, hace ahora mucho tiempo.

Algunos lo creyeron hijo del lago y de la montaña roja, pero en verdad era hijo de Kreeh (Luna) y Krren (Sol) enviado por Temaukel (Ser Supremo) en quien viven todos los seres.
Kuanip vino a doctrinar a los indios selknam para libertarlos del horror antártico. A semejanza de Prometeo, trajo el fuego. Encendió el hogar, enseñó a las mujeres a educar a los niños y enseñó a los hombres a construir sus canoas, a armar el arco y las flechas, a pescar, a sobar la piel del guanaco, a husmear los rumbos a soportar el frío, a presentir los vientos, a curar las enfermedades. Adoctrinó a los primeros chamanes.

Dio a los selknam preceptos morales para regirse en la vida fundando en ellos la jerarquía, para que fueran gobernados por maestros. Explicó la esencia espiritual de las fuerzas naturales y el secreto de los Mehnes, espíritus invisibles que perduran en transformaciones y transmigraciones interminables.

El mayor antagonismo de Kuanip en la persecución de los malos fue contra el demoníaco Siaskel, que vivía soterrado y cuya sangre era veneno.

Así la naturaleza se humanizó en la religión de los selknam y su visión del mundo se hizo maravillosa en belleza y de un dramatizado animismo.
Cuando Kuanip terminó sus hazañas, encaminóse hacia el interior de la Isla hacia la parte del estrecho que hoy llaman de Le maire, retornó a su origen y se transfiguró en una estrella que puede verse en la noche del cielo austral.
La choza del Hain, era el microcosmos del Universo, y la ceremonia misma tenia cuatro objetivos:

- Iniciar y entrenar a los jóvenes varones kokleten.
- Disciplinar e intimidar a las mujeres.
- Facilitar la interrelación social.
- Cumplir una función religiosa.

Estas funciones eran cumplidas y controladas por los chamanes, estableciendo lo sagrado y profano:

- Lo sagrado vincula la ceremonia ritual y la sociedad misma con sus orígenes mitológicos y con los poderes que emanan de la Naturaleza a través de poderes sobrenaturales.
- Lo profano: sirve a fines pragmáticos: iniciar a los jóvenes, disciplinar a las mujeres y divertir e intensificar el placer y la alegría de reunirse.

Enlazando de esta manera lo sagrado y lo profano en la ceremonia, como sucede con el rito y el teatro.

Patagonia es una región cercana al antártico que posee una cultura mágico-religiosa instalada y resignificada, según el proceso de desaparición, aculturación y sincretismo de sus pueblos originarios.

La cosmología y el chamanismo han sufrido estos cambios y han podido desplazarse durante siglos en la transmisión oral, subyaciendo o resignificándose en prácticas neochamánicas. Sus culturas, iniciáticas, herméticas, secretas, perduran aún en sus descendientes que vehiculan los significados de las primitivas y arcaicas religiones.

Curiosamente los fenómenos chamánicos del preantártico pueden ser comparados a los fenómenos chamánicos del preártico.

Generando una incógnita que llevará a investigadores posteriores a buscar las causas que hacen que factores similares geográficos permitan desarrollar fenómenos sobrenaturales, como son los chamánicos, similares en distintas áreas geográficas y culturales, que no han tenido históricamente contacto alguno en los tiempos. ¿Será tal vez que la mente humana reacciona igual ante experiencias básicamente similares?

Cada ser vivo construye el mundo en el que existe a partir de su propio territorio cognitivo. Los seres humanos tenemos la necesidad básica de habitar un mundo con sentido. Cada cultura provee de ese sentido a la vida de los individuos que en ella se socializan.

La idea que cada pueblo tiene del tiempo, de la muerte, y de las emociones son el eje central sobre el que se construyen sus cosmovisiones.

Hoy las culturas originarias en fatal proceso de desaparición ponen énfasis en mantener vivas las técnicas y valores asociados a sus chamanismos: símbolos, cánticos, rituales, territorios sagrados, mundos sagrados...

Los chamanes actúan a partir de las emociones, que son el campo básico sobre el cual se crea la red de conexiones y prácticas sociales. Las emociones propulsan diversos estados de consciencia, y a diferencia de los sentimientos (en cada cultura hay sentimientos distintos), las emociones son universales.

La experiencia chamánica, ancestral, mística, desmesurada, connota en sí misma el sentido de un laberíntico viaje... a través de los tiempos... a través de los espacios.
De vez en cuando camino al revés es mi modo de recordar... si caminara hacia delante te podría contar cómo es el olvido...

Algunos Puntos Destacados:

-- Los hombres más antiguos se transformaron en montes. No registra diluvios, ni hechos de la creación del mundo.

-- Mujeres dominaron por magia y astucia. Los hombres decidieron en una reunión hacerse cargo del mundo.

-- Temaukel Kenos (poderoso joon) Kuanyp (héroe mítico) cuando deja la Tierra se transforma en Canopo (estrella mayor de la constelaciones).

-- Xalpen Mujer caníbal y libidinosa, monstruo del Hain. Devoraba a los niños. Shoort: espíritu dañino.

-- Mujeres: cuando menstruaban se las aislaba por unos días. Hombres: Ceremonia del Hain los kloketens se sometían a pruebas de destrezas.

-- Enterraban a sus muertos envueltos en cueros de guanaco. Demostraban el duelo produciendo heridas en el cuerpo y danzando y quejándose. Sepultaban con el rostro hacia arriba.

-- Enfermedad como pérdida del alma.
Se produce por autohipnosis. Joon : poderoso chamán

-- Máa tóni: Canto de las mujeres para los kloketens que están cazando para Xalpen.

-- Los hombres antiguos se transformaron en montes. Gobierno de mujeres terminó en matanza. Cazadores se transformaron en pájaros o animales. El Sol subió al cielo al perseguir a la Luna. Kuanip subió al cielo y se transformó en el lucero.

Bibliografía
Carbonell, Beatriz 1998 «Patagonia, Culturas comparadas». Washington State University, Vermont, USA. Mayo. Congreso PhibetaDelta. 1998

«Estudio integral de los indios Selk´nans». Congreso de las Américas. Puebla, México, abril. PhiBetaDelta. 1999 «Fronteras geográficas versus límites culturales», Lehigh University, San Diego, Mision Valley. PhiBetaDelta 1999

«Cosmología Mapuche». Congreso de Historia. Universidad Fasta, Rio Negro, octubre. 2000

«Anthtropological experiences on Patagonia foundament changes alternatives». Kansas City University, abril. PhiBetaDelta. 2000

«Comprobación poblacional de antiguos cazadores patagónicos-fueguinos, según análisis cultural, cosmología y relatividad mito-ritual». 77th Annual Meeting Anthropology. Indianna University Bloomington, abril. CSAS Archeology Forum. 2001

«Desintegración étnica, desaparición del chamanismo en Linea Sur», IV Congreso Chileno-Argentino de Estudios Históricos e Integración Cultural. Viña del Mar, Valparaíso, Chile. 2001

Galardón otorgado por el Centro de Documentación de la Artesanía de España y América al trabajo presentado en Tenerife: «Los significados de la Tierra en hilos de lana y plata». Premio Tenerife al Fomento y la Investigación de España y América 2000. Islas Canarias. España. 2001

«El ser mapuche en la era de la globalización», XXIII Congreso ALAS, Asociación Latinoamericana de Sociología. 29 octubre al 2 de noviembre. Antigua B Guatemala, Universidad San Carlos de Guatemala. 2002

«Proyecto Nguenechen» Proyecto de educación no formal para poblaciones desfavorecidas, considerando sus estructuras culturales. Congreso Internacional Desarrollo de Inteligencias Tempranas. Barquisimeto, Venezuela OEA, junio. 2002

«Chamanismo mapuche, formas de organización social». Congreso XXIV Americanistica Sao Paulo. Universidad Peruggia, Italia / Universidad Sao Paulo, Brasil.

Kuhn, Thomas 1962 The structure of scientific revolutions. Chicago, University of Chicago Press.

Fuentes primarias
Informantes: Machi Elena y Machi Teresa.

Beatriz Carbonell. Profesora Coordinadora del Área de Interculturalidad. Profesora de Posgrado. Universidad de Fasta, Bariloche, Patagonia Argentina. nguenechen@hotmail.com

Artículo completo en:

http://www.ugr.es/~pwlac/G19_09Beatriz_Carbonell.html
2003-05


miércoles, enero 11, 2006

Artículo del Museo del Fin del Mundo

Autores Luis Abel Orquera y Ernesto Luis Piana


El país de los selknam, en la Isla de Tierra del Fuego, se extendía desde la cordillera fueguina hacia el norte. Allí el relieve es llano o suavemente ondulado y está cruzado por abundantes cursos de agua. A medida que se avanza hacia el norte se cruza primero una pradera con árboles espaciados, luego un ámbito estepario de pastizales. Ambos paisajes son fácilmente transitables y constituían el hábitat natural de gran cantidad de guanacos. No solamente la alimentación, sino toda la forma de vida de los Selknam estaba organizada en torno a las cacerías de estos animales: de ellos obtenían lo principal del sustento, la vestimenta y el reparo habitacional, como así también huesos, tendones y otros elementos de valor para su tecnología. En contraposición a sus vecinos del sur y del oeste que eran canoeros nómades del mar cuya vida dependía en lo fundamental de los recursos marinos, es importante señalar que los Selknam no se habían adaptado a la vida marítima. No navegaban y, según la imagen etnográfica, el aprovechamiento de los recursos marinos era complementario del de los terrestres.

Estos habitantes de la porción norte de Tierra del Fuego, entre el Estrecho de Magallanes y las estribaciones septentrionales de la cordillera fueguina, se llamaban a sí mismos Selknam. En el extremo sud oriental de la isla, los pobladores de la actual península Mitre se auto denominaban Haush. Unos y otros fueron conocidos por Ona, denominación con que los designaron los Yámana, sus vecinos del sur. Es correcto usar los términos primeramente indicados.
Dentro de los Selknam es posible marcar una subdivisión: los Parika entre el Estrecho de Magallanes y el río Grande, y los Hershka entre este río y las monta–as meridionales. Había entre ellos algunas diferencias dialectales y de forma de vida, pero estos límites estaban desdibujados por otra cantidad de características comunes e interrelación.

Los Selknam se caracterizaban por el riguroso autocontrol de su comportamiento y su reserva; no había efusividad en los saludos y era de mala educación exteriorizar emociones. No solían demostrar dolor, asombro, sorpresa ni agradecimiento par atenciones o por obsequios. Tampoco podían manifestar hambre: aún cuando estuvieran atenaceados por ella no debían consumir el alimento hasta transcurrido un rato de obtenido y al recibir la comida se esperaba que la recibieran con indiferencia. Resistían calladamente el frío, la fatiga, el hambre y la sed. Demostrar dolor o aflicción era signo de debilidad. No obstante esta estoica contención, eran irritables y sus reacciones solían ser violentas. Salvo la no demostración de agradecimiento -que causó malentendidos varios- y la irritabilidad, el comportamiento general fue evaluado positivamente por europeos y criollos que tuvieron trato amistoso con ellos.
En cuanto a la laboriosidad, no estaban habituados a trabajos constantes y prolongados.

El lenguaje de los Selknam era áspero, con muchos sonidos oclusivos y guturales; en este sentido era similar al de los tehuelches de Patagonia continental. Para oídos no acostumbrados, una conversación amistosa sonaba como un violento altercado. Desafortunadamente, los vocabularios que se registraron de esta lengua cubren solo una parte mínima de su idioma. Aun así parece haber habido pocas palabras abstractas. Hoy no existen quienes hablen y practiquen el Selknam como lengua madre; es una fortuna que la Dra. Chapman alcanzara a efectuar grabaciones de voces y cantos que pueden permitir una mejor apreciación de esa lengua.
Nadie, salvo niños, ancianos y enfermos, estaba exento de las labores de subsistencia; por el contrario, la participación en tareas colectivas o interfamiliares era voluntaria. Los varones se encargaban de la caza, la pesca en ríos con redes pequeñas, la confección de armas y la atención de los perros; las mujeres, de recolectar huevos, mariscos y vegetales, de conseguir, con arpones pequeños, peces cuando quedaban entrampados en las restingas liberadas por las amplias mareas atlánticas, y de cocinar. Lo obtenido era compartido con familiares y vecinos. No se conservaban alimentos, salvo pequeñas cantidades de grasa de pinnípedo o ballena y de hongos desecados. Las provisiones eran asadas junto al fuego o colocadas sobre brasas pero no se acostumbraba a cocerlos mucho.

Siendo grupos nómades, sus viviendas eran de uso temporario y poco elaboradas. Las tenían de dos clases: la más común, en especial en el norte, era el paravientos, formado por postes de madera de aprox. 1,5 m de altura rematados en horquetas, y por cantidad de cueros de guanaco cosidos entre sí que se colgaban de esos extremos y se sujetaban contra el piso con piedras o arena. El resultado era una pared que cubría dos tercios o tres cuartas partes de un óvalo. Podía ocurrir que otros cueros fueran colocados a manera de techo precario. Estas construcciones servían más para proteger el fuego de las ráfagas de viento que a los seres humanos de la intemperie. Cuando se debía reanudar camino, el paraviento era desarmado y reducido a paquetes en forma de cigarro, que eran transportados a la espalda por las mujeres.La otra clase de viviendas era común hacia el sur del territorio Selknam, donde la proximidad a los bosques permitía una mayor disponibilidad de madera.

Allí se levantaban chozas cónicas de troncos, con planta circular de 3 a 4,5 m de diámetro.
Como entrada se dejaba una abertura que era cubierta con un cuero a modo de cortina. Aunque de construcción rápida, estas viviendas no eran transportables ni, terminado su uso, eran destruidas: quedaban erguidas a la espera de una posterior reocupación.Para levantar estas moradas se prefería buscar el reparo al viento y la leña que pudieran proporcionar arbustos o árboles, pero además se quería tener capacidad de oteo de la caza. Esa combinación que hacía que frecuentemente las viviendas fuesen instaladas en los lindes de bosques.Salvo en el caso de estar desarrollándose un hain , nunca se levantaban chozas cerca una de otra, con el fin de conservar la independencia de sus ocupantes.

En el interior de los paravientos y de las chozas cónicas se encendía fuego. Este era prendido por percusión de pirita contra una roca silícea; como yesca se utilizaban hongos secos de una clase que crece en el suelo o musgos. el consumo de leña era alto y todos -varones, mujeres y niños- ayudaban en juntarla y transportarla hasta el campamento.

La base de la alimentación de los selknam era la carne del guanaco, la que es de buena calidad pero tiene poca grasa. En cambio, los huesos de sus extremidades contienen abundante médula de buen valor alimenticio. Se ha calculado que un animal grande permitía alimentar una familia de seis personas durante cuatro o cinco días. A estos grandes mamíferos los cazaban con arcos y flechas y , por lo menos en períodos recientes, con la asistencia de perros. En casi todo el territorio ocupado se podía encontrar guanacos en tropillas o como individuos aislados. Su búsqueda y captura determinaba la dirección de los frecuentes desplazamientos humanos, pero se debe recordar que los guanacos tienen comportamiento territorial y sus desplazamientos en general no superan los 20 Km. La costumbre que tienen de transitar siempre por los mismo senderos facilitaba rastrearlos, acecharlos y capturarlos, especialmente en invierno. Los cazadores los perseguían durante todo el año, actuando tanto aisladamente como en forma colectiva.

Según diversas fuentes escritas, en la porción norte de la Isla Grande los indígenas comían muchos cururos que capturaban a hondazos o hundiéndoles las cuevas. Sin embargo este dato no tiene correlato arqueológico; siendo esos roedores de tamaño pequeño, el valor alimenticio individual era necesariamente poco. Los zorros no eran comidos, sino cazados para obtener sus pieles. Aprovechaban como alimento las aves de tierra adentro y las muchas aves costeras: primordialmente cormoranes, pingüinos y cauquenes. A todas las capturaban a hondazos, o con trampas de lazo; en el caso de los cormoranes, también se descolgaban por los acantilados con ayuda de correas. Aparentemente comían poco pescado, al que obtenían en los charcos costeros donde los peces quedaban retenidos al bajar la marea, o con redes en la desembocadura de los ríos que drenan al Atlántico.Los Selknam además recolectaban mejillones, lapas y otros mariscos. Sin embargo, aunque su aporte haya podido ser puntualmente importante, todo indica que en el total de la vida era sólo complementario o secundario. Aprovechaban las oportunidades brindadas por los varamiento de ballenas en las playas: si bien éstos eran sucesos azarosos, les permitían obtener grandes cantidades de carne, grasa y huesos. Según el registro etnográfico, los productos alimenticios de origen vegetal no habrían incidido fuertemente en la dieta.

Los Selknam se destacaban en la confección y empleo de arcos y flechas. La confección de los primeros era muy cuidadosa; si bien todo varón adulto sabía cómo hacerlos, había quienes eran más hábiles que otros en la confección de los arcos. Además, no en todas partes del país selknam se encontraba madera apta a tal fin. Esto hacía que hubiese un cierto intercambio, sea con arcos terminados, sea de madera empezada a trabajar. Las cuerdas estaban hechas de largos tendones retorcidos extraídos de las patas de los guanacos. Había flechas para caza terrestre y para aves marinas; aparentemente, según fuera su destino se recurría para confeccionar sus astiles a la madera de arbustos distintos. Las puntas de flecha eran preparadas con variedad de rocas; en los períodos más recientes el vidrio ganó fuerte popularidad para este fin. Obviamente las puntas de las flechas eran distintas según el tipo de presa que se intentaba cazar: por ejemplo, para aves se daba prioridad al impacto por sobre la penetración y las flechas no eran armadas con puntas sino con una varillitas transversales al astil.

Los cazadores portaban siempre varias flechas de reserva en aljabas hechas con el duro cuero de los lobos marinos que se llevaban bajo el brazo. La postura habitual para el disparo era sostener el arco en diagonal con un brazo algo flexionado mientras el otro estiraba la cuerda. El culote de la flecha era sostenido entre índice y pulgar y con Él se tensaba la cuerda. En el momento de soltarlo, el brazo que sostenía el arco era enderezado, lo que contribuía a aumentar la propulsión. La forma de los astiles y el modo de emplumadura indican que las flechas debían ser muy veloces y tener alta capacidad de penetración. El que las puntas hayan sido en general peque–as implica que se prefirió mantener la capacidad de penetración por sobre la de choque. Esto significa que eran armas eficaces aun a distancia, pero la información etnográfica indica que se trataba de tirar a los guanacos desde corta distancia para asegurar la potencia y el lugar del impacto y así disminuir las posibilidades de huida del animal herido.

Sus utensilios de piedra eran fundamentalmente fragmentos cortantes, raspadores enmangados y algunos punzones de piedra tallada. Los astiles de flechas eran terminados con ayuda de alisadores de arenisca y piedra pómez. Con cuero de guanaco se confeccionaban bolsos que permitían el transporte de agua por cortas distancias. Con pedazos de tripa o vejigas se hacían bolsitas impermeables. De los cueros de guanacos y pinnípedo obtenían correas. Los canastos de junco eran comunes.

Para obtener ciertas materias primas (como piedras, pedernales, madera para arcos, etc.) solía ser necesario el trueque -a veces a distancia- que cumplía además funciones sociales. La madera apta para arcos solía circular de sur a norte, los cueros de pinnípedos u objetos recogidos en las playas lo hacían desde la costa hacia el interior. Desde cabo San Pablo se distribuía una roca apta para tallar puntas de flecha, si bien en cada caso esos bienes podían ser reemplazados localmente por otros con una leve mengua de calidad.

El abrigo tradicional de los Selknam era el manto largo de flexibles cueros de guanaco, aunque a veces tambiÉn se lo confeccionaba con cueros de zorros o cururos. No era efectivo contra el frío pero protegía bien contra el viento. El manto de los varones era largo: cubría desde los hombros hasta los tobillos y se lo mantenía en su lugar reteniéndolo cruzado sobre el pecho con una mano. El manto de las mujeres era más corto: llegaba hasta las rodillas y estaba sostenido por correas que rodeaban el tórax. Por debajo llevaban una prenda interior a modo de enagua y un cubresexo triangular. Cuando los varones debían usar el arco, o si el manto se humedecía, dejaban caer Éste sin vacilación y quedaban desnudos.

Como protección contra el frío, además, ambos sexos se frotaban el cuerpo con grasa de guanaco mezclada con ocre. Los Selknam usaban mocasines de cuero rellenos de pasto y, a veces, polainas. Estos mocasines tenían corta duración y hacerlos era una tarea, si no cotidiana, muy frecuente. Los varones se colocaban sobre la frente, como distintivo de su condición de adultos y cazadores, unas tiaras triangulares hechas con el cuero gris de la frente de los guanacos que sostenidas con dos cuerdas de tendones trenzados que se anudaban a la nuca. El cabello era llevado largo y colgante a ambos lados del rostro; a veces lo ordenaban con un peine de barba de ballena y las mujeres lo cortaban sobre la frente en forma de flequillo.

Los varones no usaban barba ni bigote y se depilaban las cejas y el poco vello corporal que tenían. A veces se lavaban en arroyos o lagunas, o se frotaban con pasto o musgo húmedos, pero el aseo no solía ser ni diario ni sistemático.
Los Selknam solían pintarse con pigmentos negro, blanco y rojo con motivos y diseños sencillos pero variados que podían tener significados relacionados con las situaciones que se estaban viviendo o los estados de ánimo. También usaban collares de tendones o con cuentas de segmentos de huesos huecos de aves, así como muñequeras y tobilleras de cuero, de tendones trenzados o de juncos. Se practicaban algunos tatuajes sencillos.

La familia Selknam podía estar formada por padre, madre, hijos y ocasionalmente otros parientes. El parentesco era consanguíneo y reconocido tanto por línea paterna como materna; había términos diferentes para designar a los tíos de uno y otro lado y distinciones por edad entre los hermanos. No obstante la bilateralidad, en el matrimonio la mujer se incorporaba a la familia del marido, el lugar de residencia era siempre el de la familia del esposo y los hijos se integraban al linaje paterno.

No había normas fijas en cuanto al momento de imponer nombre; Éste solía aludir a particularidades personales o ser completamente arbitrario. Los niños solían ser tratados con indulgencia. A partir de los cuatro años comenzaban tratamientos algo diferentes según fuera su sexo. Las niñas comenzaban con las tareas propias de su sexo a edades más tempranas que los varones los del suyo.

La primera menstruación de las muchachas daba lugar a algunos días de ayuno, silencio, pinturas y consejos. Para contraer matrimonio, los varones debían pasar por la ceremonia del hain, lo que habría ocurrido hacia los 17-20 años. La consanguinidad era considerada impedimento para el matrimonio, por lo cual la esposa solía ser elegida fuera del círculo de parientes de trato cotidiano y a menudo en linajes lejanamente residentes. Tanto podía ocurrir que el matrimonio fuera ser arreglado por los padres sin consultar a la interesada, como que el aspirante enviara a la muchacha un arco de pequeño tamaño; ella podía no aceptar pero, si se pintaba de cierta manera y retribuía el arco con un brazalete, se daba por hecho el compromiso. A partir de allí no había otras ceremonias que cumplir. El marido simplemente llevaba consigo a su flamante esposa, o a lo sumo se celebraba un banquete acompañado por la construcción de la nueva choza.

La relación del marido con su mujer era muy celosa. La esposa no era una esclava, pero tenía posición netamente subordinada en lo económico y lo social. Si el cónyuge la maltrataba y la mujer huía, podía ser obligada a volver, usando incluso violencias físicas. La poligamia estaba permitida, aunque no era costumbre dominante; lo más común era no tener más de dos mujeres. Muchas veces surgía porque la esposa pedía tener ayuda en sus tareas domésticas, siendo en tal caso frecuente que se convocara a su hermana menor; otras veces nacía de la obligación social de proteger a la mujer del hermano si quedaba viuda.

Era habitual que las personas de edad fueran respetadas; a veces quedaban solitarios por la dificultad de desplazarse y seguir al grupo, pero en tal caso recibían ayuda. Las enfermedades eran atribuidas a brujerías, no se las consideraba naturales. Cuando alguien moría, sus deudos gemían, lloraban, se rasguñaban torso y miembros, se tonsuraban y se pintaban el rostro; sin embargo, las descripciones no sugieren que las manifestaciones de dolor hayan sido tan aparatosas como entre los yámanas. El cadáver era envuelto en su manto y atado a palos rectos; luego era inhumado en campo abierto o al pie de rocas. Al cadáver no se lo acompañaba con ajuar funerario alguno y se borraban las señales exteriores que delataran el lugar de la sepultura. Luego del entierro los bienes del difunto eran destruidos -incluida la choza- pero no se mataban los perros. No está clara la razón de esta selección pero tampoco está claro si existía propiedad personal sobre los perros. El nombre del muerto no debía ser pronunciado y se evitaba pasar por el lugar de la sepultura hasta que se hubiera perdido memoria de su existencia. Había asimismo reuniones de lamentación.


Las familias vivían en forma independiente, aunque solían reunirse en ocasión de varamientos de ballenas, cacerías colectivas, celebración de un hain, competencias deportivas o fallecimiento de alguna persona renombrada. Por lo tanto no eran infrecuentes las agrupaciones plurifamiliares.

Por encima de las familias, los Selknam y los Haush pertenecían a linajes patrilineales y patrilocales que compartían comunitariamente la posesión de un territorio específico. Los límites estaban fijados en piedras, montículos, cursos de agua, colinas, etc.; se suponía que debían ser respetados generación tras generación, pero podían sufrir modificaciones por conquista o por extinción de algún linaje.

A través de esos territorios o haruwen los linajes se vinculaban con determinados personajes míticos que los habían recibido en el origen de los tiempos, pero no se consideraba que descendieran de ellos. Es incorrecto llamar "bandas" o "clanes" a esos linajes.
Los linajes no tenían jefatura definida. Las familias integrantes de cada linaje se movían y actuaban en forma independiente pero tenían derecho compartido a la totalidad de bienes y animales de caza existentes en el respectivo territorio. Ingresar a un territorio ajeno sin contar con previo permiso no era permitido; intentarlo sin ese requisito podía dar lugar a sangrienta represión. Inclusive la penetración de un perro perteneciente a otro linaje podía dar lugar a represalias, debido a la posibilidad de que espantara la caza. Sin en el territorio propio la subsistencia se había hecho difícil, se podía solicitar autorización para pasar a otro, pero ello obligaba a retribución con obsequios inmediatos y promesas de futura reciprocidad. Como el matrimonio era exógamo, la esposa solía provenir de otro linaje y esto generaba relaciones de parentesco que amortiguaban los conflictos. Sin embargo, la hostilidad era muy frecuente.
Homicidios, violaciones de límites, agravios al honor, rapto de mujeres y simples intrigas eran causas habituales de mortíferas riñas colectivas.

Los xoon eran una mezcla de hechiceros, shamanes y curanderos. Se les atribuía poder sobre el clima, la caza y la guerra, restablecían la salud afectada por brujerías ajenas y hacían presagios. Eran temidos porque creían que podían matar con sus poderes. Se preparaban para actuar mediante una especie de autohipnosis. Efectuaban cantos y manipulaciones y se suponía que se servían de diversas fuerzas inmateriales.

Los Selknam creían en la existencia de espíritus de los bosques, las montañas, los lagos, los animales y los hechiceros ya muertos. Aceptaban que los seres humanos tenían un ánima -que llamaban kashpi- y que había una vida post-mortem detrás de las estrellas, pero los muertos no tenían ulterior contacto con los vivos a menos que se tratara del espíritu de algún xoon .
Contaban con cantidad de mitos, asociados a cada uno de los cuatro cielos en que dividían el espacio. Había mitos tanto explicativos del mundo y sus particularidades como seudohistóricos, recreativos, etc. En esos mitos los personajes principales eran Kenosh, Kuanyip, el Sol y la Luna. El primero era el más antiguo de todos los antepasados y se había encargado de organizar el mundo en que vivían los Selknam de modo que estos pudieran aprovecharlo. Kuanyip era un héroe dual que podía ser tanto benefactor como antipático y egoísta. El ser más peligroso y maligno, capaz de cometer verdaderas atrocidades era la Luna, a la que consideraban femenina.

El hain era la ceremonia más importante de los Selknam. Durante su desarrollo se cumplían roles tanto de capacitación (pues era el momento en que se trasmitía el conocimiento de mitos fundacionales de gran riqueza simbólica a los candidatos) como de evaluación (pues se los examinaba en lo referente a las capacidades desarrolladas para enfrentar las tareas propias de la vida adulta). Como parte del examen para ser reconocidos como adultos y cazadores, los candidatos debían soportar exigencias que demostraran dominio sobre sí mismos. Cacerías solitarias, limitación de los movimientos permitidos, de la expresión, del sueño, alimentación escasa eran las más frecuentes. Se les exhortaba a corregir su carácter. Pero lo más importante era la iniciación e ingreso de los varones a una cofradía masculina encargada de mantener la sumisión de las mujeres, sobre lo que se basaba la estructura social selknam. Se les narraba el mito fundacional: antiguamente la superioridad social estaba en manos de las mujeres, capitaneadas por la Luna, que disfrazándose de espíritus hacían creer a los varones que éstos las respaldaban. El Sol descubrió el engaño, los varones dieron muerte a todas las mujeres adultas y decidieron aplicar en provecho propio la simulación. La Luna, escapó de la masacre huyendo al cielo, donde sigue siendo perseguida por el Sol. La iniciación de los adolescentes incluía la revelación de que los espíritus no eran sino hombres disfrazados.

Los varones cuidaban de no ser descubiertos: con máscaras de cuero de guanaco o de corteza y con otros elementos lograban desfigurar bastante exitosamente la condición humana de los actores y atemorizaban a las mujeres con apariciones de espíritus cuyas personalidades y figuraciones eran muy definidas. Se suponía que algunos provenían de las profundidades de la tierra y otros del cielo.

La ceremonia se realizaba en una choza especial de gran tamaño, también llamada hain, pero incluía diversas actividades exteriores. El acceso a esa choza estaba absolutamente vedado a las mujeres, incluso su acercamiento excesivo podía ser reprimido con violencia física. Que un varón revelara a las mujeres lo que ocurría en su interior podía ser castigado con la muerte tanto del infractor como de la mujer que hubiese tenido acceso a tal secreto. Al parecer, las mujeres espectadoras creían en la real presencia de los espíritus; según Lucas Bridges, se enteraron de la simulación sólo cuando la desintegración étnica estaba ya muy avanzada.
Había también danzas destinadas al esparcimiento de ambos sexos.
Al terminar la ceremonia, se entregaba a los adolescentes la tiara de cuero de guanaco y se los consideraba adultos.

Hoy la cultura y el estilo de vida tradicionales Selknam han desaparecido. No hay quien tenga el Selknam como lengua madre. Esta desaparición es una triste historia plagada de asesinatos, secuestros, desarraigos, etc.

(1) Luis Abel Orquera es Antropólogo, Investigador del CONICET y Director de la Asociación de Investigaciones Antropológicas.(2) Ernesto Luis Piana es Antropólogo, Investigador y Subdirector del Centro Austral de Investigaciones Científicas - CONICET.
Desarrollan investigaciones arqueológicas en la región del Canal Beagle, realizando en ese lapso más de 20 campañas de excavación arqueológica.
http://www.tierradelfuego.org.ar/museo/selknam.htm

domingo, enero 08, 2006

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